La oración
Cómo acercarte, cómo comunicarte,
no importa la lengua,
no importa el lugar,
importan tus ojos, tu significado, tu luz.
Cómo llegar, cómo afrontar la mirada,
con fe, con sentimiento, con amor,
entonces, aunque no des una perfecta plática,
nace el entendimiento, el consuelo, la luz…
Y tu faz se inunda de gozo,
al ver abrir sus ojos,
al sentir su alma,
al compartir su corazón.
Este es el camino,
este es su fin,
este es su principio:
el AMOR.
En tu acogida está su calma,
en tus brazos está su fe,
en tu sonrisa está su paz,
y en ellos está nuestra felicidad.
Esta poesía siente por nosotros, en uno de los momentos más importantes que hemos vivido en nuestra vida, la oración entre hermanos. Queríamos compartir con todos y cada uno ese momento de paz, de amor, de luz y no sabíamos cómo. Pero al instante lo descubrimos y encontramos la felicidad, compartimos el amor. Siguiente poema: 4.- Sé mi luz
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Bendición de San Francisco de Asís |
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El Señor te bendiga
y te guarde;
te muestre su faz
y tenga misericordia de ti.
Vuelva a ti su rostro
y te conceda la paz.
El Señor te bendiga,
hermano León. |
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría. |
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