El peregrino de corazón
Y de repente tienes su corazón en tus manos,
están iluminado tu rostro,
te entregan sus pequeños tesoros,
sin más espera que una mano tendida.
Te prestan sus sentimientos,
te hacen vivir de nuevo,
sus penas, sus tristezas, sus alegrías,
su camino…
Te regalan su luz,
porque creen en tu sonrisa,
porque creen en su sonrisa,
porque creen que el mundo sonríe.
Han visto el lado amable del hombre,
han aprendido a compartir su luz,
han aprendido a recibir tu luz,
brillan como estrellas en el universo.
Esta poesía quiere transmitir el amor, la magia que cada peregrino del camino, de la vida emana. Ellos te hacen participes de sus vivencias, te prestan sus sentimientos y creen en ti, en ellos, y en el mundo. Ellos te entregan sus pequeños tesoros, quizás no son “grandes objetos” ni “posesiones de alta alcurnia” pero son suyos, son parte de ellos, de su historia… los traen en sus mochilas y te los regalan como muestra su afecto. Ellos son peregrinos de corazón, quieren compartir su luz.
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